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sábado, 7 de junio de 2014

Familiares cuidadores

Una de las principales preocupaciones de una persona que cuida a un adulto mayor es si los cuidados que ofrece los hace de la manera correcta o si podría estar haciendo más por mejorar la vida de su familiar. Esto puedo ocasionar que se preocupe tanto porque los cuidados se hagan de una manera más profesional y se olvide de las necesidades afectivas de la persona, y es que muy por encima de que los cuidados se hagan con la técnica perfecta, los adultos mayores prefieren cuidadores afectuosos que ofrezcan un apoyo emocional.
  A veces pensamos que durante el proceso de envejecimiento es natural que los ánimos decaigan y afloren sentimientos de tristeza y soledad; esto no podría ser más erróneo. La tercera edad y la depresión procesos distintos y es negligente pensar que por el avanzar en los años uno se debe de deprimir. Cuando un cuidador detecta síntomas de depresión como sentimientos de tristeza, poco deseo de realizar las actividades que antes le resultaban placenteras o llanto inexplicable, debe de ponerse alerta.
  Aunque envejecer no es sinónimo de deprimirse, el adulto mayor experimenta algunas preocupaciones y temores que lo pueden llevar a cultivar este estado de ánimo. Por ejemplo, miedo a volverse cada vez más dependiente o a quedarse solo, sobre todo, tras la muerte del cónyuge. Por ello es tan relevante el papel del familiar cuidador, pues únicamente este es capaz de  ofrecer el apoyo emocional necesario para aliviar estos pensamientos que pueden desanimar a la persona añosa. Esto no implica desacreditar o descartar los servicios de asistencia profesionales (que son una gran herramienta si se puede acceder a ellos) si no de combinarlos con el cariño y confort que será difícil conseguir de parte de un cuidador formal que no tenga un vínculo afectivo con el adulto mayor al que cuida.
  Las personas somos seres sociales, siempre buscamos una red social a la que nos podamos integrar. Uno de los retos para el adulto mayor es buscar un nuevo grupo donde pueda conversar, compartir intereses y cultivar amistades. Generalmente, cuando como cuidador buscamos un servicio de cuidados para nuestro familiar este es uno de nuestros principales motivantes. Sin embargo, no debemos sobreestimar los efectos de una red social amplia pues incluso estando rodeado de una gran cantidad de personas podemos llegar a sentirnos solos.
  Cuando se trata de los vínculos y las relaciones interpersonales, en el adulto mayor la calidad puede llegar a pesar más que la cantidad. Por supuesto que trae tranquilidad saber que hay varias personas a las que se puede acudir en caso de una emergencia pero es reconfortante saber que contamos con al menos una persona en caso de que necesitemos ayuda más prolongada.
  Al hablar de vínculos, depresión y envejecimiento debemos tener claro el papel del cuidador que actuará como sensor para detectar posibles complicaciones que tengan que atenderse por profesionales de la salud en caso de ser necesario. Siempre es importante recordar que Ser Mayor es vivir a lo grande.
  En resumen para el cuidador: tal vez el apoyo que puedas ofrecerle a tu familiar tenga limitaciones en la técnica y el profesionalismo, sin embargo eres el único que puede otorgarle una sensación de apoyo, calidez y contacto emocional que prevenga síntomas de depresión y pensamientos de soledad, esto fomentará la calidad de vida y estrechará aún más tus vínculos afectivos con tu familiar.

martes, 3 de junio de 2014


Al hablar de los cuidados paliativos tenemos que referirnos a la definición que ofrece la Organización Mundial de la Salud para poder desglosarla:
 «Los Cuidados Paliativos son un modo de abordar la enfermedad avanzada e incurable que pretende mejorar la calidad de vida tanto de los pacientes que afrontan una enfermedad como de sus familias, mediante la prevención y el alivio del sufrimiento a través de un diagnóstico precoz, una evaluación adecuada y el oportuno tratamiento del dolor y de otros problemas tanto físicos como psicosociales y espirituales.»
  Si los cuidados paliativos tienen como objetivo mejorar la calidad de vida entonces es necesario que tenga efecto sobre los factores que la conforman, que son la salud, el bienestar físico y psicológico, la autonomía, la participación social y las redes sociales o calidad ambiental (Elosua, 2010).
  Además, este tipo de cuidados deben de contextualizarse en el marco de la bioética descrito en 1979 por Beuchamp y Childress (citado por, Duaso, et al. 2009) que establece 4 principios:
  • Principio de no maleficencia (no dañar).
  • Principio de justicia.
  • Principio de autonomía (del paciente).
  • Principio de beneficencia (hacer el bien).
  Los componentes que deben garantizar los cuidados paliativos en adultos mayores y todos los grupos de edad son tres: 1) trabajo interdisciplinario en conjunto con el apoyo de los familiares y el paciente, no se debe desligar ningún eslabón de esta ecuación; 2)control de los síntomas, es fundamental escuchar a la persona que padece la enfermedad aún y cuando la comunicación se vuelva complicada con él; y 3) apoyo psico-social y espiritual; por ejemplo, dentro del grupo que atienda al enfermo puede incluirse un ministro de fe (citado de Urbano y Varela).
Fuentes:
Duaso, E., Cuadra, L., Capo, M., Llonch, M., Loutfi, S., Fragoso., Rodríguez, D., y Rey, A., (2009) ¿Qué hacer y qué no a lo largo del proceso demencial? Diálogo y Ayuda. Revista Española de Geriatría y Gerontología. 44 (52), 15–21.
Elosua, P., (2010) Valores subjetivos de las dimensiones de calidad de vida en adultos mayores. Revista española de geriatría y gerontología. 45 (2), 67-71.
Urbano, E., y Varela, C., Cuidados Paliativos y enfermedades terminales. Especialización en psicogerontología. Universidad Maimónides. Buenos Aires.


jueves, 15 de mayo de 2014

Autocuidados en el adulto mayor

La esperanza de vida ha aumentado en los últimos años registrándose a 73 la edad promedio de las personas, Se atribuye este ciclo de vida en el adulto mayor al avance de la ciencia y la tecnología sumado además a políticas sociales adecuadas  que garanticen una calidad de vida.
Con el propósito de sensibilizar a los profesionales y autoridades, sobre la importancia de promover el autocuidado como una estrategia para el envejecimiento saludable, el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES) presentó el Manual y Rotafolio de autocuidados para Adultos Mayores de Zonas Rurales.
 
El manual elaborado por la Dirección de Personas Adultas Mayores del MIMDES y el Fondo de Población de las Naciones Unidas –UNFPA, está dirigido a profesionales, técnicos y promotores de la Salud, para que ellos a su vez puedan llegar a la población  rural mayor de 60 años y de esta manera promover un envejecimiento activo, productivo y saludable.
 
Este importante material dedicado al adulto mayor peruano, será distribuido a través de los programas sociales en las zonas rurales.
El proceso de envejecimiento y el autocuidado, el alcohol y su relación negativa con la salud, autocuidado de la sexualidad en las personas adultas mayores y el autocuidado nutricional son, entre otros, los módulos que incluye el indicado manual.
A continuación citaré algunos puntos importantes para conocer a fondo este tema:
  ¿Qué es el autocuidado? Se refiere a “todas las medidas y decisiones que adopta un individuo para prevenir, diagnosticar y tratar su enfermedad además del comportamiento personal dedicado a mejorar y mantener la salud (…)”(Martínez, 2004. pp.145). Según esta definición cuando hacemos ejercicio, acudimos a un especialista de la salud o tomamos algún tipo de terapia por nuestra propia voluntad, estamos trabajando en nuestro autocuidado.
  Algunas de las acciones clásicas que el doctor cita en su artículo sobre los hábitos para preservar una vida saludable son tres: 1) hacer ejercicio, 2) alimentarse sanamente, y 3) hacerse responsable de la propia salud (ibídem, pp. 142). Sin embargo, en el artículo se realizan algunas recomendaciones específicas sobre personas de edad avanzada entre los que destacan preservar la autonomía y permitir la participación de la familia durante un proceso patológico. Es importante hacer notar que los conceptos autonomía, autocuidado, autoeficacia (y muchos otros autos…) están entrelazados y provienen de la raíz griega que significa “por uno mismo”, de modo que cualquier medida que atente en contra de respetar la propia decisión del adulto mayor debe ser cuidadosamente estudiada y aplicable únicamente cuando exista una enfermedad diagnóstica por un equipo interdisciplinario que determine el mejor tratamiento para la persona.
  Es importante rescatar que el término de Envejecimiento Exitoso fue acuñado por John Rouse en 1987 y conjuga principalmente los elementos de: funcionalidad, nutrición, proyecto de vida y actividad. Lo que hace notar que para el desarrollo de una vejez exitosa es necesario mantenerse en constante actividad física, promoviendo la realización independiente de las actividades de la vida diaria lo más posible y fomentando una dieta balanceada y flexible.
Fuente:
Ministerio de la mujer y desarrollo social (2011) Autocuidado de la salud para personas adultas mayores de zona rural. Perú.
Martínez, F., (2004) Salud y autocuidado. Asili, N., Vida plena en la vejez. (pp. 141-149)  México.

jueves, 8 de mayo de 2014

¿Cómo mejorar la relación entre madre, abuela e hija?

Una de las tareas de un buen envejecer es el generar un estilo de vida satisfactorio con los miembros de toda la familia. Particularmente las mujeres mayores se enfrentan a severas dudas sobre cuál es su nuevo papel como madres de hijos e hijas ya muy entrados en la madurez. Las actividades y las actitudes que los adultos mayores deben tomar con sus hijos ahora no se encuentran tan establecidas como cuando eran más jóvenes.

El rol de la madre adulta mayor.

Cuando se adquiere el rol de madre con una hija pequeña es prácticamente universal que la persona actuará como protectora y le ofrecerá todo el cariño a la indefensa criatura, la cargará arropándola junto a su pecho y le ofrecerá alimento. Esta es una forma de actuar incluso instintiva. Pero ¿qué pasa cuando la madre se ha vuelto mayor y la hija es ahora toda una mujer con las responsabilidades y obligaciones propias de su edad?
Los miembros de una familia, desde los más jóvenes hasta los más grandes son independientes en muchos aspectos pero a la vez comparten cierta dependencia, sobre todo en el aspecto afectivo y generando una sólida red de apoyo.
Los miembros de una familia, desde los más jóvenes hasta los más grandes son independientes en muchos aspectos (p. ej. en la forma en que piensan o actúan), pero a la vez comparten cierta dependencia, sobre todo en el aspecto afectivo y generando una sólida red de apoyo. Los adultos mayores y los adultos jóvenes-maduros deben respetar que ambos son personas con un juicio crítico, capacidades de erigir sus propias soluciones y tomar sus propias decisiones, una relación familiar saludable entre diferentes grupos de edad es aquella que respeta la autonomía de cada uno.

Errores de la abuela.

Las abuelas que intentan arrebatar el rol de la madre en la crianza de los nietos estará, por un lado privándose de poder disfrutar de los niños quienes le hubieran podido asignar un rol conciliador en su familia y a la vez, procurándose una relación conflictiva con su hija, a la que con estas actitudes pareciera querer sobrepasar interviniendo en los castigos, recompensas y deberes que deben tener los pequeños, mermando así su autoridad.

¿Quién debe cuidar?

Hay dos motivos principales por la que estos cuidados se procuran; uno es el amor que se tiene por su madre o padre, el segundo es una cuestión de reciprocidad: tú me cuidaste entonces yo te cuido.


Los médicos geriatras establecen que cuando se llega a cierta edad (mayor de 80 años) ya existe cierta fragilidad debida a la edad avanzada. Es entonces cuando las hijas toman un papel más activo en los cuidados de su madre (el hecho de que en general sean más las cuidadoras mujeres que los varones que apoyan en esta área es un fenómeno cultural), hay dos motivos principales por la que estos cuidados se procuran; uno es el amor que se tiene por su madre o padre, el segundo es una cuestión de reciprocidad: tú me cuidaste entonces yo te cuido.
Si se trata, por ejemplo, de una madre muy cariñosa y afectuosa que dejó claro un amor incondicional por su hija, esto favorecerá la actitud de cuidado. Por otro lado, cuando hubo muchos conflictos y desentendidos el asunto es diferente; se comienzan a manejar ciertos rencores que pueden favorecer el maltrato de las personas mayores o la sobrecarga del cuidador. La última etapa del curso de la vida nos ofrece la oportunidad de crecer como personas, perdonar, cerrar duelos que no habían tenido oportunidad de trabajar y aceptar a mi familiar por cómo es y no por lo que esperábamos que fuera.
La última etapa del curso de la vida nos ofrece la oportunidad de crecer como personas, perdonar, cerrar duelos que no habían tenido oportunidad de trabajar y aceptar a mi familiar por cómo es y no por lo que esperábamos que fuera. 
Si vivimos ofreciendo o recibiendo cuidados y deseamos convertir este proceso de la vida en una forma de aprendizaje y no en un suplicio, debemos fomentar una actitud de aceptación por la otra persona. Entender que esperar que cambie de manera espontánea será casi imposible, por lo que quien debe dar el primer paso (y tal vez el segundo y tercero) no es nadie más sino nosotros mismos. Madre mayor e hija, generen en ustedes mismas una actitud de conciliación, este será el primer paso para establecer una comunicación más productiva entre ambas.


martes, 6 de mayo de 2014

Modelos de atención para el adulto mayor


Existen muchos modelos de atención que ofrecen servicios para las personas mayores, algunos de los principales los comentaré a continuación y son extracto de Yanguas (2007):
  • Servicios de ayuda a domicilio. Básicamente son cuidadores que asisten al adulto mayor en su casa, estos pueden ser profesionales de la salud (p. ej. Enfermeras) pero en México existen muchas personas que realizan estas tareas de manera informal.
  • Teleasistencia. Son dispositivos utilizados por las personas que requieren asistencia, en caso de una emergencia pueden usarlos para enviar una señal a una terminal que se comunica con ellos y procede según la necesidad.
  • Ayudas técnicas. Refiriéndose a cualquier tipo de tecnología diseñada para el adulto mayor, por ejemplo aparatos ortopédicos, e implementaciones en la residencia actual del individuo.
  • Centros de día. El centro de día puede considerarse un recurso social, un recurso sanitario (respectivo al área de la salud) o una mezcla de ambos según el enfoque que tengan, por ejemplo, actualmente los CAM pertenecen más bien al aspecto social, pues no atienden personas con demencia.
  Cuando se realiza una orientación psico-gerontológica siempre es necesario tomar en cuenta todos los recursos sociales y sanitarios que existen para trabajar con el adulto mayor. Muchas veces las personas no recurren a este tipo de servicios porque se desconocen, asimismo muchos profesionales dudan en recomendarlos porque no se han creado vínculos adecuados entre familiares-profesionales-instituciones.
Recuperado de: 

jueves, 1 de mayo de 2014

Cómo lograr un envejecimiento óptimo


Schaie y Willis (2003) son los autores del libro de Psicología de la edad adulta y la vejez, un texto básico para todo aquel que se haya introducido al mundo de la gerontología. En su capítulo con el título de la vejez hay un apartado que se refiere al envejecimiento óptimo y aquí presento los principales elementos que lo conforman.
  ¿Cuál es la diferencia de una persona que envejece de manera óptima, activa y saludablemente frente a una que sufre de graves deterioros en esta etapa? Una pregunta muy compleja y cuya respuesta sigue siendo objetivo de investigaciones actuales, sin embargo, aquí algunas recomendaciones:
  • Buscar nuevas estrategias. Durante el proceso de envejecimiento se deben construir soluciones alternativas para equilibrar las pérdidas que implica este proceso.
  • Ahorrar. Tener un plan para la jubilación es esencial porque permitirá tener resueltas (al menos en parte) las necesidades económicas y de salud que se puedan presentar.
  • Cultivar amistades. Mantener el contacto social es imprescindible para un envejecimiento óptimo.
  • Fomentar hábitos saludables. Los hábitos de alimentación, ejercicio físico y estimulación intelectual traerán beneficios importantes para la salud de las personas mayores (y prácticamente a cualquier edad).
  • Estudiar continuamente. Para mantener hábitos de salud adecuados es necesario estar informados de los beneficios que estos otorgan y para ello es indispensable estudiar continuamente.
  • Desarrollar habilidades de solución de conflictos. Por ejemplo que sirvan para manejar el estrés o el enojo, para enfrentar las pérdidas que se presenten durante el curso de la vida y para cambiar a actividades de ocio de bajo impacto físico.
  • Adaptarse y moverse. Es natural que durante el proceso de envejecimiento se pierdan familiares y amigos, lo importante es poder renovar estos círculos. Esto no significa negar el duelo sino convertirlo en un proceso sano.
  • Trabajar un autoconcepto positivo. La forma en que me veo a mí mismo es primordial, no se trata de generar falsas expectativas de mi rendimiento físico o mental sino de aceptar mi realidad y estar conforme y satisfecho con las cosas que no puedo cambiar, luchando por favorecer las que sí se pueden modificar.
Fuente: 
Schaie, K., y Willis, S., (2003) Psicología de la edad adulta y la vejez. (5ª edición). Pearson. España. (pp. 109-111).

jueves, 24 de abril de 2014

Medicamentos de riesgo para el adulto mayor.


En un reciente artículo de García-Baztán y colaboradores (2014) dedicaron su investigación a conocer el uso de benzodiacepinas en adultos mayores en distintas situaciones: en su hogar, es un hospital de agudos y en una unidad de convalecencia geriátrica. En su estudio encontraron que aquellos adultos mayores a los que era más probable se les recetaran benzodiacepinas eran  aquellos que incurrían en polifarmacia, es decir, que ya tomaban 5 o más medicamentos.
  Pero ¿por qué es de relevancia conocer si a los adultos mayores se les prescriben benzodiacepinas? La respuesta es que estos fármacos están asociados a efectos secundarios muy graves, Charlson, Pomepei, Ales y McKenzie (citado por García-Baztán) desde los años 80´s dieron luz sobre el hecho de que el consumo crónico de dicho fármaco está relacionado con un mayor riesgo de muerte en el adulto mayor.
  Tras el estudio que incluyó a 334 adultos mayores García-Baztán y colaboradores concluyen que es “necesario promocionar protocolos de uso racional de fármacos para mejorar los resultados de salud de nuestros ancianos”.
Fuente:
García-Baztán, A., Roqueta, C., Martínez-Fernández, M., Colprim, D., Puertas, P., y Miralles, M., (2014) Prescrpción de benzodiacepinas en el anciano en diferentes niveles asistenciales: características y factores relacionados. Revista española de geriatría y gerontología. 49 (1), 24-28.
Recuperado de:

jueves, 10 de abril de 2014

¿Cómo se mide el dolor en adultos mayores con demencia?


La revista española de geriatría y gerontología publica en este año un artículo de Rodríguez-Mansilla, Jiménez-Palomares y González-López-Arza, que tuvo como objetivo identificar las principales herramientas que usan los profesionales de la salud para evaluar el dolor en personas con demencia. Para ello se dieron a la tarea de hacer una revisión de diversos investigaciones para responder a la pregunta ¿cómo se mide el dolor en las personas con demencia?

¿Qué es el dolor?

Una de las problemáticas que afecta con más frecuencia a los adultos mayores son los síntomas de dolor, cuyas repercusiones afectan a nivel psicológico y social; el dolor aparece de forma universal lo que significa que se llega a presentar en toda la población (Rodríguez-Mansilla, Jiménez-Palomares y González-López-Arza, 2014).

¿Cómo se mide el dolor?

Según el estudio de Rodríguez-Mansilla, Jiménez-Palomares y González-López-Arza publicado (2014), existen diversas escalas que evalúan el dolor en la población adulta mayor que padece algún tipo de demencia, dos de las principales (la escala visual analógica y laescala FPS) consisten en que la persona le otorgue un valor según su intensidad. Otra escala es la PANAID, que consiste en una valoración del dolor por medio de la observación que haga la persona con que más tiempo pasa el evaluado.

¿Por qué es diferente medir el dolor en personas con demencia?

La principal problemática para evaluar el dolor en personas con demencia es que la capacidad del lenguaje verbal se puede encontrar disminuida, lo que lleva a los profesionales a buscar otras medidas para evaluarla. La demencia más común es la Enfermedad de Alzheimer.

Conoce más…

Si deseas conocer más a fondo estas escalas de valoración te invito a que revises el artículo de los autores que está disponible en la editorial Elsevier, citado en las fuentes:
Fuente:
Rodríguez-Mansilla, J., Jiménez-Palomares, M., y González-López-Arza, M., (2014) Escalas de valoración del dolor en pacientes con demencia. Instrumentos de ayuda para el fisioterapeuta, el médico, el enfermero y el terapeuta ocupacional. Revista española de geriatría y gerontología. 49 (1), 35-41.
Recuperado de: 

martes, 8 de abril de 2014

Dinámica de cálculo para adultos mayores.

                                                Fotografía: todomayores.es


En la siguiente dinámica los participantes adultos mayores sacarán por turnos tarjetas que tendrán números del 1 al 9 y lo mostrarán a los demás, después harán un cálculo matemático. Realizarán la suma del número que les tocó con el número anterior que haya salido. Aquí están los detalles:

Objetivo.

Trabajar en la capacidad para hacer cálculos matemáticos en adultos mayores que tengan una escolaridad de nivel básico.

Requisitos.

Los participantes deben tener preservada su capacidad de cálculos matemáticos. Esto se puede determinar con el reactivo 3 del Miniexamen del estado mental MINIMENTAL.

Áreas cerebrales implicadas.

Lóbulo parietal izquierdo.

No. de participantes.

Grupos de 6 personas.

Material.

Un mazo de tarjetas con los números del 1 al 9 para los participantes y papel y lápiz para el moderador.

Escenario.

Es preferible una mesa redonda con 6 sillas en un espacio cerrado, bien iluminado y ventilado.

Desarrollo de la actividad.

  • Los participantes toman asiento en círculo y el moderador explica las reglas: “Ahora vamos a hacer cálculos, por turnos cada uno sacará una tarjeta y le sumará el número anterior hasta que lleguemos al 20”.
  • El moderador saca la primer tarjeta (p. ej. un 3) y le pide al siguiente participante a su derecha que saque otra (p. ej. un 4). El moderador le pide que haga la suma: “Yo saqué un 3 y tu un 4, ahora usted haga la suma”.
  • Ahora el tercer participante saca una nueva tarjeta (p. ej. un 6). El moderador le pide que haga la sumatoria de las tres tarjetas.
  • El juego continúa hasta llegar al número 20.

Variantes.

  • Según el nivel de capacidad del grupo se puede comenzar únicamente con tarjetas del 1 al 5 y paulatinamente agregar las de mayor denominación.
  • El juego puede continuar hasta llegar a un número más alto (p. ej. al 100).
  • Se puede agregar un nivel de dificultad si se realizan operaciones diferentes, por ejemplo, se comienza con el número 100 y en lugar de ir sumando los números de las tarjetas se restan hasta que lleguen a cero.
  • El ejercicio se debe tratar de hacer de la forma más rápida posible sin que altere a los participantes.

Recomendaciones.

El moderador debe constantemente recordar la consigna y pedirles la máxima atención posible, él mismo debe llevar el cálculo, para lo que puede apuntar en hoja y lápiz.

Medición.

Se puede preparar un breve ejercicio de aritmética con ejercicios de sumas y restas sencillo que cada participante responda antes de iniciar el ejercicio y se le tome el tiempo. Al finalizar la dinámica se vuelve a realizar una prueba similar para observar si hubo una mejora en el tiempo.
Fuente: 
Carlson, N., (2007) Fisiología de la conducta. Pearson. España.

jueves, 3 de abril de 2014

Dinámica para completar palabras


En la siguiente actividad trabajamos el lenguaje en el adulto mayor, consiste en que los participantes sacarán de un mazo tarjetas con sílabas (p. ej. “ga”), después deberán de decir una palabra que empiece con esa sílaba (p. ej. gallo) y finalizar diciendo la definición de la palabra (p. ej. ave emplumada de cresta roja).

Objetivo.

Conseguir la evocación de palabras y conceptos del pasado para mantener un vocabulario fluido y amplio.

Requisitos.

Los participantes deben tener preservada su capacidad para nombrar objetos cotidianos a través de pistas. Para determinar esto se puede apoyar de los reactivos de lenguaje y comprensión del Miniexamen del estado mental MINIMENTAL.

Áreas cerebrales implicadas.

El área de Wernicke es la encargada de reconocer y comprender el lenguaje (Carlson, 2007, pp. 538-539).

No. de participantes.

Grupos de 6 personas.

Material.

Un mazo de tarjetas con diferentes sílabas en cada una para los participantes y papel y lápiz para el moderador.

Escenario.

Es preferible una mesa redonda con 6 sillas en un espacio cerrado, bien iluminado y ventilado.

 Desarrollo de la actividad:

  • Los participantes toman asiento en círculo y el moderador explica las reglas: “Ahora vamos a hacer un ejercicio de vocabulario, sacarán una tarjeta y me dirán una palabra que empiece con esa sílaba.” Una vez que esto se lleve a cabo se da la siguiente instrucción, “¿qué significa (la palabra que acaba de decir)?”.
  • Una vez que se han hecho uno o dos ejemplos, se continúa con todos los participantes. Se les debe pedir que cuando definan una palabra lo hagan por sus características principales, por ejemplo, empezar diciendo si es un animal, un adjetivo o una planta.
  • Continuar hasta que todos los participantes hayan participado y se puede volver a empezar.

 Variantes:

  • En lugar de que el participante diga la palabra que empieza con la sílaba que le salió, solamente debe decir la definición y le pide al resto del grupo que adivine qué palabra está pensando.

Recomendaciones.

El moderador debe constantemente recordar la consigna y pedirles la máxima atención posible, es importante que lleve el registro de las palabras que se han dicho para no repetirlas, puede apuntar en hoja y lápiz.

Medición.

Comenzar de manera individual en una hoja pidiendo a cada participante que defina una serie de palabras que pueden ser elegidas al azar en un diccionario. Evaluar si la calidad de las definiciones mejora tras este breve ejercicio.
Fuente:
Carlson, N., (2007) Fisiología de la conducta. Pearson. España. pp. 538-539.


domingo, 23 de marzo de 2014

El Yoga como ejercicio de relajación para el adulto mayor

El Yoga es una disciplina hindú que se basa en la meditación interior y el equilibrio tanto físico como mental, busca un bienestar total en la persona y es considerado como un ejercicio de relajación ideal para los adultos mayores, pues las poses de yoga no causan dolor alguno ni estrés en las articulaciones.


Las posturas están diseñadas para aumentar la flexibilidad y fuerza, en general ayudan a que la sangre fluya con más facilidad. 
Como se podrá observar en el siguiente video:




Los beneficios del Yoga en la vejez son profundos siempre que se tenga cuidado con la ejecución de los ejercicios, la persona mayor debe ser cuidadosa en elegir las posturas, pues pueden ocurrir daños en los huesos, ligamentos, etc.


  • Al comenzar esta última etapa, las personas son más propensas a distintas enfermedades. Practicando Yoga los ejercicios practicados son los indicados para lidiar el dolor y enfrentar las condiciones físicas y psicológicas en la vejez. 
  • Practicar algunas posturas haciendo Yoga pueden masajear los órganos internos del cuerpo y mejorar su funcionamiento y la salud en general




Además, las clases de yoga son ideales para que el adulto mayor socialice con otras personas de su misma edad, hagan juntos la rutina y compartan un ameno rato juntos.





Fuentes:
http://blog.infoelder.com/yoga-para-personas-mayores
http://www.huellas.com/yoga.php