sábado, 21 de junio de 2014

¿Cómo desarrollar un encuentro intergeneracional?

Fotografía: Encuentro Intergeneracional URP - CAM de San Isidro
Uno de los objetivos que se persigue al momento de querer crear cultura del envejecimiento consiste en fomentar la conciencia en las personas de diferentes edades sobre una certeza negada: estamos envejeciendo y este proceso es parte de nuestro propio curso vital. Una de las formas de promover esta idea es con la convivencia de grupos de diversas edades donde se encuentren adultos mayores, denominados encuentros intergeneracionales.
  Cuando en un mismo espacio se encuentran adultos mayores y niños se satisfacen necesidades en ambos, primero, se motiva a que los mayores puedan fluir y se atrevan a jugar, actividad de la que se han ido alejando dado que existe un temor a parecer infantil. Jugar se debe hacer a todas las edades y los adultos mayores que participan en actividades con niños se permiten hacerlo.
  Por otro lado, los niños que participan con adultos mayores sacian su instinto curioso, conocen un cuerpo distinto al suyo, con arrugas, si, pero que los invita sentirse cómodos con palabras dulces y tratos amables, sin los regaños o recompensas que otorgan los adultos jóvenes por un buen comportamiento, sino con un aprecio sin condiciones que puede estar motivado por las reminiscencias placenteras sobre los hijos o la propia infancia que los pequeños despiertan en ellos.
  Hoy en día, cuando se piense en un evento se tiene que pensar en las inter-generaciones. Nunca habían podido convivir cuatro generaciones en una misma sociedad y por lo tanto no estamos acostumbrados a ello; por lo tanto es nuestro papel generar espacios incluyentes el día de hoy, que permitan a los jóvenes pensar en su envejecer y a los mayores transmitir su serenidad. ¡Cuando hagamos un evento hagámoslo intergeneracional!
  Es importante que haya lugares para que cada grupo de edad conviva con sus pares; son necesarios los clubes para adultos mayores pero no significa que deban estar alejados o relegados por la sociedad. Los grupos que se crean con integrantes de edades similares tienen muchos beneficios, pero cuando son incluyentes se genera un clima de calidad imposible de obtener de ninguna otra forma. Como ejemplo basta el pensar en una reunión familiar con los nietos, los padres, los abuelos y ahora también los bisnietos; esas tertulias son capaces de generar satisfacción y plenitud en los mayores, así como seguridad y confort en los más jóvenes.
  Para realizar un evento intergeneracional te ofrezco los siguientes cinco consejos que te ayudarán para aprovecharlo al máximo y generar un clima motivante para todos los participantes:
  • Indispensable: que haya grupos de diversas edades. En estos eventos se deben de incluir personas de diferentes edades: niños, adolescentes, adultos jóvenes, adultos maduros y personas mayores. Si puede haber representantes de todas las edades será lo mejor, pero son indispensables por lo menos dos grupos de edad.
  • Diseña actividades a la medida. Las personas de diversas edades tienen capacidades distintas los unos de los otros, aprovecha las ventajas de unos y adapta las áreas de dificultad de los demás. Las mejores dinámicas son las que tienen consignas sencillas y que puedan realizarse sin ningún entrenamiento previo, por ejemplo, será difícil querer introducir un juego nuevo de cartas en un evento de este tipo.
  • Busca el espacio adecuado. Esto es referente al espacio físico, hay muchos detalles a considerar. Es preferible que sea en una superficie plana, que no haya escaleras ni desniveles. Debe de haber baños cerca y estar bien iluminado. Si se puede contar con un equipo de sonido para ambientar con música o dar instrucciones generales estará perfecto.
  • Prepara alimentos y bebidas. Las actividades se vuelven más amenas si se puede compartir alguna golosina o un sándwich, también agua fresca para compartir.
  • Haz un regalo simbólico. La convivencia que se generó merece preservarse en un objeto físico simbólico, vale la pena que se elabore un pequeño detalle que se intercambie entre los grupos de diversas edades. Si puede ser algún dibujo o un tejido que se haya realizado por la propia persona será lo ideal, no se trata de hacer un regalo costoso, sino que simbolice la actitud de gratitud y la necesidad de dar a los demás algo propio.

Agradecimientos especiales.
Muchas gracias a todo el equipo del CAM de San Isidro, al Profesor Licenciado Dante Gazzolo Durand y a la psicóloga del Centro del Adulto Mayor, que sin su ayuda esto no hubiera sido posible.
Nota importante.
Para mayor información visitar el siguiente enlace: http://www.essalud.gob.pe/adulto-mayor/

jueves, 19 de junio de 2014

Factores de riesgo en el envejecimiento


Si buscamos envejecer de manera óptima debemos poner atención a las siguientes cuestiones:
  • Pensamiento dicotómico. Esto se refiere al hecho de no encontrar puntos medios, todo es blanco o negro. Una de las problemáticas de este tipo de pensamiento es el hecho de llevarlo al extremo “todo o nada”, es decir, el joven lo tiene todo y el adulto mayor no tiene nada. Es necesario saber equilibrar las ventajas y desventajas del envejecer.
  • Falta de proyectos. Un proyecto de vida le otorga sentido a la misma, “generalmente, que la vida en la veje pierda su sentido tiene que ver con toda una vida sin sentido” (Zarebski). Nunca es tarde para construir un proyecto de vida.
  • Sentido de vida único. ¡Ojo aquí! Este punto no contradice al anterior, lo que sucede es que en la medida que vamos tomando nuestros roles en la vida comenzamos a priorizar unos pocos y dejamos de vivir el presente: ya todo es el trabajo, sólo vivo para ser padre (madre), la escuela es mi único placer, etc. Sucede que si depositamos todo el sentido de nuestra vida en una sola faceta de nosotros mismos, es sencillo que cuando este se termine quedemos pasmados y confundidos. De modo que hay que cultivar distintos sentidos de vida.
  • Falta de creatividad. Es cierto que las personas tenemos formas preferidas de resolver nuestras acontecimientos diarios: siempre buscamos ayuda de alguien más, preferimos huir cuando suceden cosas que no nos gustan, elegimos siempre la forma más complicada de actuar… el punto aquí es ser flexibles y desarrollar nuestra creatividad para resolver los aconteceres diarios, de modo que siempre tengamos una alternativa novedosa.
  Aquí hay cuatro factores que pueden evitar que envejezcamos de manera normal, llevándonos a presentar cierto desgane o generar hábitos inconvenientes para nuestra salud. ¡Conocerlos y compartirlos es una forma de prevenir!
Fuentes:
Zarebski, G. Envejecimiento normal y trabajo preventivo. El trabajo psíquico del envejecer. Universidad Maimónides. Buenos Aires, Argentina.

martes, 17 de junio de 2014

Proyecto de vida para el adulto mayor

Desarrollar un proyecto de vida es una capacidad que poseemos todas las personas independientemente de nuestra edad. Es una capacidad tan propia del adulto mayor como de cualquier otro grupo de edad, solamente deberá plantearse de una forma distinta pero al final, la meta de conseguir darle un sentido a nuestros días será tan válida e imprescindible para la persona mayor como para cualquier otra.
  Es imposible pensar en ofrecer una receta para desarrollar un proyecto de vida propio, esta es una tarea ardua, compleja e individual que puede darse únicamente a través de un proceso de reflexión personal que indague en los propios gustos, preferencias, deseos y sueños. Es una empresa personal que nos puede llevar a rememorar antiguos hábitos y placeres de la adolescencia o enfrascarnos en nuevas tareas y anhelos poco explorados.
  La tarea se complica principalmente por los prejuicios sociales que existen ante el envejecimiento. Por un lado, las personas a nuestro alrededor podrían pensar dada la edad avanzada de una persona esta debería alejarse de cultivar nuevos pasatiempos y diversiones, a pesar de ello la barrera más arraigada que tenemos para llevarlo a cabo es el prejuicio que uno mismo tenga de sí mismo por el hecho de haber llegado a la vejez. Este tipo de pensamientos erróneos y poco veraces pueden materializarse en frases como “a mi edad ¿ya para qué?”, “esas cosas son sólo para jóvenes”, “en mis tiempos era diferente”, y muchas otras.
  Cabe resaltar que este tipo de pensamientos negativos acerca de mi propia vejez están asociados a un rendimiento más bajo en tareas intelectuales y pueden ir acompañados de pensamientos de depresión y tristeza que es necesario erradicar. Mientras más capaz se sienta una persona mayor de llevar a cabo una tarea, mejor será su desempeño en ella y a esto le llamamos autoeficacia. Por lo tanto, para desarrollar un proyecto de vida personal primero debemos sentirnos capaces de emprenderlo sin importar la edad.
  Para el adulto mayor, aunque se presenta como un gran reto, es indispensable para poder sumarle calidad de vida, bienestar y satisfacción a su existencia. Un proyecto de vida ayuda a los adultos mayores a ejercer un vínculo más saludable con el resto de su familia y generar nuevas relaciones, pues ayuda a mantener un estilo de vida activo, que además es unos de los factores esenciales para un envejecimiento exitoso.
  Siempre que se emprende una tarea como desarrollar un proyecto de vida nos toparemos con pensamientos que traten de alejarnos de cumplirlo, esto es casi seguro dado que empezamos a salir de la zona de confort. Lo importante es darnos cuenta de estos pensamientos y tratar de ver que son irracionales y podemos superarlos. Si se puede involucrar a más personas en este proceso será muy benéfico dado que podremos discutir sobre estas creencias arraigadas, se ha tenido toda una vida para cultivarlas y puede causar cierta incomodidad dar un giro hacia la novedad. Hay una consigna que podemos repetir cuando nos encontremos en dificultades y queriendo abandonar nuestro proyecto de vida y es: ¡Ser mayor es construir un proyecto de vida!
  Aquí hay algunos consejos para comenzar a construir un proyecto de vida para el adulto mayor:
  1. Considérate capaz. Es cierto que algunas de las capacidades físicas del adulto mayor pueden estar comprometidas, aun así realiza el ejercicio de pensar “¿en qué porcentaje puedo realizar esta tarea?” Tal vez no sea un 100% pero seguro que se aleja mucho del 0.
  2. Comienza despacio pero constante. Si para tu proyecto de vida haz elegido retomar alguna actividad que hacías con mucho placer durante años pasados, puedes toparte con que ahora se ha vuelto más complicada y esto te lleve a sucumbir. Cuando suceda esto recuerda que es parte de un proceso re-aprender nuestros los viejos hábitos.
  3. Involucra a la familia. Si los seres cercanos son consientes de un nuevo placer en la vida del abuelo(a), será más sencillo involucrarlos en la tarea, por ejemplo armando un árbol genealógico familiar. Incluso si es un proyecto muy personal e individual poder compartirlo siempre traerá un halo de motivación.
  4. Disfruta el proceso. El proyecto de vida no es una meta en sí misma, el camino que se recorre durante su elaboración es lo más rico y debe disfrutarse en grande.

Fuentes:

Flores, M. (2011) El dispositivo grupal: elemento para generar un proyecto de vida en la tercera edad. Quintanar, F. (2011) Atención psicológica de las personas mayores. México. 
Moragas, R., (2004) Gerontología social. España: Herder.
Pérez, R. (2011) La construcción subjetiva del envejecimiento. Proyecto de vida e imaginario social en la clínica psicológica con mayores. Quintanar, F. (2011) Atención psicológica de las personas mayores. México.