viernes, 27 de junio de 2014

Deterioro cognitivo en el adulto mayor.

Fotografía: portalesmedicos.com
Es claro que con el aumento de la edad se produce una serie de “declives” naturales en muchas funciones. Solo en la vejez, la memoria se convierte en un aspecto destacado por pasar a ser un elemento de juicio; mientras que durante la juventud estos fallos de memoria se entienden como algo circunstancial, en los ancianos se consideran como algo interno y estable. Esto puede resultar un gran costo ya que, si las personas mayores prescinden de actividades mentales estimulantes e enriquecedoras, se puede producir un declive acelerado.
Hay un envejecer sano y otro patológico, pero los límites entre ambos realmente resulta difíciles de establecer. El envejecer patológico no permite a la persona llegar con pleno uso de sus facultades a la edad avanzada, pero el sano tampoco, ya que en muchos casos se presentan anormalidades en diversas habilidades cognitivas, mentales y hasta funcionales. Por ejemplo, un individuo con enfermedad de Alzhéimer presenta alteraciones cognitivas en la memoria, atención, funciones ejecutivas y velocidad de procesamiento de la información, pero también el anciano sano presenta alteraciones de este tipo, por lo que establecer la línea de corte entre el sano y el enfermo es de gran dificultad.
Sin embargo, cabe decir que durante el envejecimiento normal no se ven deteriorados ni el recuerdo de los sucesos lejanos, ni el conocimiento del mundo acumulado a lo largo de su historia, así como las habilidades que se han practicado mucho.
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