En la siguiente actividad trabajamos el lenguaje en el adulto mayor, consiste en que los participantes sacarán de un mazo tarjetas con sílabas (p. ej. “ga”), después deberán de decir una palabra que empiece con esa sílaba (p. ej. gallo) y finalizar diciendo la definición de la palabra (p. ej. ave emplumada de cresta roja).
Objetivo.
Conseguir la evocación de palabras y conceptos del pasado para mantener un vocabulario fluido y amplio.
Requisitos.
Los participantes deben tener preservada su capacidad para nombrar objetos cotidianos a través de pistas. Para determinar esto se puede apoyar de los reactivos de lenguaje y comprensión del Miniexamen del estado mental MINIMENTAL.
Áreas cerebrales implicadas.
El área de Wernicke es la encargada de reconocer y comprender el lenguaje (Carlson, 2007, pp. 538-539).
No. de participantes.
Grupos de 6 personas.
Material.
Un mazo de tarjetas con diferentes sílabas en cada una para los participantes y papel y lápiz para el moderador.
Escenario.
Es preferible una mesa redonda con 6 sillas en un espacio cerrado, bien iluminado y ventilado.
Desarrollo de la actividad:
- Los participantes toman asiento en círculo y el moderador explica las reglas: “Ahora vamos a hacer un ejercicio de vocabulario, sacarán una tarjeta y me dirán una palabra que empiece con esa sílaba.” Una vez que esto se lleve a cabo se da la siguiente instrucción, “¿qué significa (la palabra que acaba de decir)?”.
- Una vez que se han hecho uno o dos ejemplos, se continúa con todos los participantes. Se les debe pedir que cuando definan una palabra lo hagan por sus características principales, por ejemplo, empezar diciendo si es un animal, un adjetivo o una planta.
- Continuar hasta que todos los participantes hayan participado y se puede volver a empezar.
Variantes:
- En lugar de que el participante diga la palabra que empieza con la sílaba que le salió, solamente debe decir la definición y le pide al resto del grupo que adivine qué palabra está pensando.
Recomendaciones.
El moderador debe constantemente recordar la consigna y pedirles la máxima atención posible, es importante que lleve el registro de las palabras que se han dicho para no repetirlas, puede apuntar en hoja y lápiz.
Medición.
Comenzar de manera individual en una hoja pidiendo a cada participante que defina una serie de palabras que pueden ser elegidas al azar en un diccionario. Evaluar si la calidad de las definiciones mejora tras este breve ejercicio.
Fuente:
Carlson, N., (2007) Fisiología de la conducta. Pearson. España. pp. 538-539.

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