sábado, 14 de junio de 2014

¿Cual es la principal problemática a la que se enfrenta hoy el adulto mayor?


Yo creo que el adulto mayor hoy lo principal que tiene enfrente es un entorno una sociedad que le es hostil desde todo punto de vista: desde medidas administrativas como puede ser el retiro del mercado laboral, como es el diseño urbanístico de las ciudades, como es el sistema de atención médica, los servicios de salud donde la arquitectura puede ser una barrera pero también lo es la forma administrativa en la cual está planteada por ejemplo la consulta con el médico, con el psicólogo, con el terapeuta ocupacional.
  En la medida que los seres humanos rehusamos la idea de envejecer, evitamos las acciones que pudieran crear ambientes accesibles para todas las edades. Esto es simple: si la visión que tengo es que durante todo el curso de mi vida seré joven y activo ¿para qué preocuparme en instalar rampas, barandales, puertas amplias o evitar poner desniveles (por citar algunos sencillos ejemplos).
  «El punto de quiebre de la persona es el momento en el que pierde la autonomía, es eso que muchas veces hablamos de la rectangularización de la curva de sobrevida, o sea, lograr que esa persona hasta el último día de su vida sea independiente, sea autónoma. Hoy sabemos que en algunos países la expectativa de vida es de 76 años; cerca de 73-72 según el sexo van a ser en autonomía total pero va a haber un periodo en los últimos dos años-tres años según los países y las poblaciones donde va a estar en situación de dependencia. ¡Ahí está el gran desafío! Porque es un quiebre muy importante para la identidad de la persona y al mismo tiempo es una demanda que le presenta al sistema de protección social en el cuál está viviendo.»
  Es en el momento en que hemos perdido nuestra independencia y autonomía, cuando nuestra visión narcisista no puede enfrentar la prueba de realidad.
“El adulto mayor hoy lo principal que tiene enfrente es un entorno una sociedad que le es hostil desde todo punto de vista”

jueves, 12 de junio de 2014

Autoestima en el adulto mayor

La sociedad actual posee una tendencia muy marcada a sobrevalorar condiciones como la juventud y lo novedoso, en este ambiente donde la estética está definida por rasgos propios de un adulto maduro el concepto de envejecimiento es generalmente rechazado e incluso negado. Este panorama pudiera resultar poco alentador para los adultos mayores de hoy y, sin embargo, nos topamos con personas que pueden llegar a un envejecimiento activo y exitoso. ¿Por qué? Sin lugar a dudas por la autoestima, una autoestima saludable es indispensable, aunque no suficiente, para envejecer exitosamente.
  La autoestima es uno de los pilares que nos permite tener una visión positiva de nosotros mismos a pesar de nuestros defectos e imperfecciones. Sin embargo, debe estar fundamentada en valores adecuados; si nuestra autoestima depende únicamente de cuestiones como cuánto recibo de mi pensión o cuánto reconocimiento recibo de los demás, entonces la estaré sustentando en cuestiones frágiles que, muchas veces, están fuera de nuestro control.
  Podemos generar un nuevo tipo de autoestima que no dependa de posesiones materiales, bienes económicos, el grado de autonomía que aun poseo o del reconocimiento externo, claro que todas estas cosas son preferibles, pero si nuestra autoestima depende de ellas, el día que falten y me encuentre en una situación más frágil o con algún tipo de dependencia, mi autoestima podría sufrir una grave crisis.
  Adulto mayor, la autoestima que se debe procurar es aquella que depende de una aceptación incondicional de uno mismo. Aceptarnos tal cual somos, reconociendo algunas limitaciones propias de la edad y enfrentando los nuevos desafíos que se nos presentan con serenidad y la experiencia de vida. Si basamos nuestra valía personal por el mero hecho de estar vivos entonces habremos llegado al grado de aceptación incondicional de uno mismo y esa es la verdadera autoestima. Los psicólogos Carl Rogers y Albert Ellis escribieron mucho sobre esta actitud hacia uno mismo.
  Aquí les dejo algunos consejos que pueden servir para desarrollar la nueva autoestima en el adulto mayor:
  • Realiza meditación. Existen técnicas de meditación que nos permiten cultivar amor y aceptación incondicional a uno mismo. Hoy en día, hay muchos instructores capacitados en este tipo de técnicas que se emplean por psicólogos pero también e instructores certificados de disciplinas como yoga y taichí; además hay muchos libros, videos, audios y sitios en internet que nos pueden ayudar en esta tarea.
  • Desarrollar nuevas metas. Plantearse metas personales puede ayudar en esta tarea porque nos ayudan darnos cuenta de que lo importante de ellas no es llegar al final sino todo el camino recorrido. Procura realizar una actividad física en la cual el objetivo no sea la competencia sino trabajar uno mismo, por ejemplo, la caminata.
  • Contempla cada momento. Elige una actividad del día y realízala de forma que te percates de cada sensación, cada emoción y cada pensamiento que se atraviese por tu cabeza, a veces la vida nos pasa tan en automático que prestamos poca atención a los detalles, disfrutar de estas sensaciones nos permite convertirlos en instantes placenteros. Por ejemplo, tomando una taza de café mientras se despliega el periódico en nuestra sección favorita.
  • Fomenta la gratitud. Aceptarnos a nosotros mismos y darnos valor por el mero hecho de estar vivos implica poder agradecer por cada día, si dedicamos un momento de la mañana a dar gracias por este hecho, en lugar de reprenderle al destino por cada carencia que se apareció en nuestra vida, podremos vivir más plenamente.
  • Acepta a los demás. Si comienzas a darte cuenta de que tu valor como ser humano es incondicional, los demás merecen beneficiarse de esta actitud; tal vez no estés muy de acuerdo con las decisiones que toman los miembros de diferentes generaciones en la familia, pero aceptarlas y respetarlas te ayudará  a crear lazos y vínculos más estrechos con ellos.

martes, 10 de junio de 2014

Depresión, vínculos y envejecimiento


La relación que tiene la depresión con el envejecimiento está bastante estereotipada, es muy común pensar que los adultos mayores van a presentar siempre sentimientos de tristeza y añoranza por el pasado. Sin embargo, se puede abordar el tema con un nuevo paradigma: el adulto mayor generalmente es una persona sana y no tiene porque estar deprimida.
  Existe la creencia de que si una persona tiene pocos amigos o familiares será más propenso a estar deprimido, esto también es un mito. La cantidad de vínculos no es tan importante como la calidad de los mismos. La calidad de los vínculos para el adulto mayor está dada en base a la existencia apoyo y ayuda; no a una gran cantidad de personas cercanas (Carrasco, Herrera, Fernández y Barros, 2013).
  Investigadores en Santiago de Chile se propusieron determinar el efecto que tiene la estructura familiar actual en la aparición dequejas depresivas en adultos mayores de su comunidad, para ello entrevistaron a 394 personas mayores de 60 años que residían en la zona urbana que no presentaban deterioro cognitivo significativo (Carrasco, et al. 2013).
  Es importante conocer cualquier causa que propicie la aparición de la depresión, pues como remarcan los autores del estudio, la depresión es un factor limitante para el potencial del adulto mayor, pues se asocia en el deterioro de la calidad de vida, aumento de discapacidad y mayor riesgo de contraer otras enfermedades (Carrasco, et al. 2013).
  El estudio demuestra que la edad no está asociada con la depresión, a menos que se conjuguen con otras condiciones tales como: discapacidad, autopercepción de la salud y autoeficacia, pero estos resultados pueden aplicarse solo a personas que experimentan un envejecimiento normal (Carrasco, et al. 2013).
  La próxima vez que veamos a un adulto mayor con desánimo o que nosotros mismos presentemos algunos de los síntomas de la enfermedad (por ejemplo, desinterés en realizar actividades que antes disfrutábamos, pensamientos negativos sobre nosotros mismos o sobre el futuro) no se los atribuyamos a la edad, son focos rojos para buscar apoyo y hablar con alguien al respecto.
Fuente:
Carrasco, M., Herrera, S., Fernández, B., y Barros, C., (2013) Impacto del apoyo familiar en la presencia de quejas depresivas en personas mayores de Santiago de Chile. Revista Española de Geriatría y Gerontología. 48 (1), 9-14.