sábado, 26 de abril de 2014

¿Qué es la soledad en el adulto mayor?

El Dr. José Buz Delgado de la Universidad de Salamanca (España) en su artículo titulado “Envejecimiento y soledad: la importancia de los factores sociales”, establece algunos de los principales preceptos sobre el fenómenos de la soledad, así como su definición y algunos de los resultados que han arrojado las investigaciones clásicas y actuales del tema. Aquí algunas de las conclusiones principales.

  Una definición de soledad debe alcanzar las siguientes dimensiones: relaciones sociales, subjetividad dado que depende de las expectativas y percepciones del individuo (en su contexto y cultura), es una sensación desagradable y por lo tanto motiva a buscar una forma de aliviarla (Buz, 2013).
  En su trabajo el doctor Buz cita el trabajo piones de Weiss (1973) en el que divide la soledad en dos tipos1) soledad emocional, relativo a las relaciones íntimas con personas cercanas; y 2) soledad social, referente a una carencia de una red social  que satisfaga las necesidades del individuo. Ambos tipos de soledad requieren de un tipo de intervención diferente, mientas que la soledad social se puede satisfacer con las integración a un grupo social, las necesidades implícitas en la soledad emocional requieren una intervención clínica especializada (ibídem).
  Otro par de conceptos relevantes para el tema de la soledad en el adulto mayor: 1) la red social, que es el grupo de personas con las que un individuo se mantiene en contacto; y 2)  el apoyo social, que puede ser emocional o instrumental y es la parte funcional de la red social ya que ofrece cariño y afecto desde la parte emocional y ayuda en áreas prácticas de la vida cotidiana cuando se habla del apoyo instrumental.
Fuente: 
Buz, J. (2013) Envejecimiento y soledad: la importancia de los factores sociales. Cubillo, M., y Quintanar, F., y Por una cultura del envejecimiento. (pp. 271-281).  México.

jueves, 24 de abril de 2014

Medicamentos de riesgo para el adulto mayor.


En un reciente artículo de García-Baztán y colaboradores (2014) dedicaron su investigación a conocer el uso de benzodiacepinas en adultos mayores en distintas situaciones: en su hogar, es un hospital de agudos y en una unidad de convalecencia geriátrica. En su estudio encontraron que aquellos adultos mayores a los que era más probable se les recetaran benzodiacepinas eran  aquellos que incurrían en polifarmacia, es decir, que ya tomaban 5 o más medicamentos.
  Pero ¿por qué es de relevancia conocer si a los adultos mayores se les prescriben benzodiacepinas? La respuesta es que estos fármacos están asociados a efectos secundarios muy graves, Charlson, Pomepei, Ales y McKenzie (citado por García-Baztán) desde los años 80´s dieron luz sobre el hecho de que el consumo crónico de dicho fármaco está relacionado con un mayor riesgo de muerte en el adulto mayor.
  Tras el estudio que incluyó a 334 adultos mayores García-Baztán y colaboradores concluyen que es necesario promocionar protocolos de uso racional de fármacos para mejorar los resultados de salud de nuestros ancianos.
Fuente:
García-Baztán, A., Roqueta, C., Martínez-Fernández, M., Colprim, D., Puertas, P., y Miralles, M., (2014) Prescrpción de benzodiacepinas en el anciano en diferentes niveles asistenciales: características y factores relacionados. Revista española de geriatría y gerontología. 49 (1), 24-28.
Recuperado de:

martes, 22 de abril de 2014

¿De qué depende que el envejecimiento sea saludable o no?

A finales de los años noventa J. Luis Conde (1997), de la Universidad de Barcelona, publica un artículo en donde habla de un modelo de intervención psicológica que él y su equipo realizaron y establece algunos lineamientos que comenzaban a dar luz sobre la siguiente cuestión: ¿de qué depende que el proceso de envejecimiento sea saludable o no?
  En un artículo muy completo que abarca teorías del desarrollo y del proceso de envejecimiento, Luis Conde introduce dos términos psicológicos relevantes: «subjetivación» y «vinculación», que me propongo describir a continuación:
  «Subjetivación». Se refiere a una capacidad del individuo que le permitirá elaborar su propio proceso de envejecimiento, permitiéndole evitar características de un proceso patológico como puede evidenciarse en las siguientes actitudes: aislamiento, negación del envejecimiento, vivir en el tedio o el aburrimiento, exacerbadas demandas de atención y enfermedades psico-somáticas.
  La subjetivación como capacidad de un envejecimiento saludablemente elaborado cumple con cuatro elementos: a) aceptación de la vejez, b) elaboración de las pérdidas, c) balance positivo de los logros en el curso vital y d) serenidad en el afrotamiento de la propia muerte.
  «Vinculación». Capacidad para mantener y generar nuevas relaciones interpersonales, cultivando intereses externos a la propia persona y evitando así, en ensimismamiento. Esta vinculación se debe de dar en tres niveles: 1)en el entorno social (p. ej. actualizarse en los aconteceres actuales), 2)con actividades de interés con otras personas (en grupos de la misma edad y también intergeneracionales), y 3)en relación con los demás, generando una red social amplia, ejerciendo la sexualidad de manera adecuada, manteniendo el apoyo familiar (sobre todo una sana abuelidad) y alimentando antiguas y nuevas amistades.
  El artículo de Conde es indispensable para todo aquel que se forma en el área del adulto mayor además de para aquellos que desean emprender un envejecimiento exitoso, espero que estos dos conceptos aquí presentados generen muchas más dudas que respuestas, porque esas cuestiones nos ayudarán a movernos a generar una cultura del envejecimiento.
 Fuente:
Conde, J., (1997) Subjetivación y vinculación en el proceso de envejecimiento. Anuario de psicología. (73), 71-87.
Recuperado de: