jueves, 1 de mayo de 2014

El acompañamiento terapéutico con el Adulto Mayor

Actualmente existen muchas intervenciones enfocadas al trabajo con las personas adultas mayores. Ya son conocidos los efectos positivos que pueden traer los tratamientos no farmacológicos con los medicamentos cuando se combinan adecuadamente por los profesionales de la salud.
  Este artículo busca dar una breve definición de esta intervención no farmacológica que puede realizar el psicólogo pero también algunos otros agentes que ofrezcan cuidados para el adulto mayor: gericultistas, enfermeras, trabajador social, etc.
  El acompañamiento terapéutico con el adulto mayor es una intervención clínica destinada a las personas que transcurren por una situación que les provoca sufrimiento y requieren apoyo para la resolución de conflictos. Actúa directamente contra el aislamiento provocado por las pérdidas en el ambiente donde la persona mayor se encuentre: en su casa, en una institución, en la calle, etc. (Catullo, 2013).
  Busca por medio del acompañamiento reconstruir un vínculo positivo entre el entorno y la persona acompañada, basándose en principio como la flexibilidad pues cada caso se elabora de manera individual. Hablar de un vínculo positivo con el exterior es buscar la autonomía de la persona mayor junto con su independencia y ciudadanía: retornar al adulto mayor al espacio de donde fue excluido por la sociedad o por él mismo (ibídem).
  Las intervenciones que buscan prevenir o tratar el aislamiento y la soledad servirán como prevención para el posible agravamiento que trajeran otras patologías cuando se mezclan con esta tendencia a estar solo. Además, cuando se busca regresar al adulto mayor a los espacios que antes ocupaba se creará una cultura del envejecimiento por medio de la construcción de un espacio para todas las edades.
Fuente:
Catullo, D. (2013) Intervenciones clínicas en la vejez: demandas y necesidades. Cubillo, M., y Quintanar, F., y Por una cultura del envejecimiento. (pp. 91-100). México.

Cómo lograr un envejecimiento óptimo


Schaie y Willis (2003) son los autores del libro de Psicología de la edad adulta y la vejez, un texto básico para todo aquel que se haya introducido al mundo de la gerontología. En su capítulo con el título de la vejez hay un apartado que se refiere al envejecimiento óptimo y aquí presento los principales elementos que lo conforman.
  ¿Cuál es la diferencia de una persona que envejece de manera óptima, activa y saludablemente frente a una que sufre de graves deterioros en esta etapa? Una pregunta muy compleja y cuya respuesta sigue siendo objetivo de investigaciones actuales, sin embargo, aquí algunas recomendaciones:
  • Buscar nuevas estrategias. Durante el proceso de envejecimiento se deben construir soluciones alternativas para equilibrar las pérdidas que implica este proceso.
  • Ahorrar. Tener un plan para la jubilación es esencial porque permitirá tener resueltas (al menos en parte) las necesidades económicas y de salud que se puedan presentar.
  • Cultivar amistades. Mantener el contacto social es imprescindible para un envejecimiento óptimo.
  • Fomentar hábitos saludables. Los hábitos de alimentación, ejercicio físico y estimulación intelectual traerán beneficios importantes para la salud de las personas mayores (y prácticamente a cualquier edad).
  • Estudiar continuamente. Para mantener hábitos de salud adecuados es necesario estar informados de los beneficios que estos otorgan y para ello es indispensable estudiar continuamente.
  • Desarrollar habilidades de solución de conflictos. Por ejemplo que sirvan para manejar el estrés o el enojo, para enfrentar las pérdidas que se presenten durante el curso de la vida y para cambiar a actividades de ocio de bajo impacto físico.
  • Adaptarse y moverse. Es natural que durante el proceso de envejecimiento se pierdan familiares y amigos, lo importante es poder renovar estos círculos. Esto no significa negar el duelo sino convertirlo en un proceso sano.
  • Trabajar un autoconcepto positivo. La forma en que me veo a mí mismo es primordial, no se trata de generar falsas expectativas de mi rendimiento físico o mental sino de aceptar mi realidad y estar conforme y satisfecho con las cosas que no puedo cambiar, luchando por favorecer las que sí se pueden modificar.
Fuente: 
Schaie, K., y Willis, S., (2003) Psicología de la edad adulta y la vejez. (5ª edición). Pearson. España. (pp. 109-111).

Las seis metas del adulto mayor


Robert Havigurst (1972, citado por Schaie y Willis, 2003) fue un pionero de las ciencias del envejecimiento. En su artículo titulado Developmental task and education propuso varias tareas a las que debemos hacer frente durante el proceso de envejecimiento y son las siguientes:
  1. “Adaptarse a la disminución de la fuerza y salud física”. Esta meta está lejos de inferir que por el hecho de ser un adulto mayor habrá una enfermedad inherente, significa que este proceso del curso vital implica cambios y con ellos tendremos que valernos de nuevas técnicas y estrategias que nos permitan darle calidad a la vida.
  2. “Adaptarse a la jubilación y la reducción de los ingresos”. Una de las piedras angulares del envejecimiento óptimo es tener resueltas las necesidades económicas, esto rara vez es posible al 100%, pero pensar en un plan de ahorro y mantenerse trabajando durante el mayor tiempo posible es imprescindible para el adulto mayor.
  3. “Adaptarse a la muerte del cónyuge”. La muerte es probablemente la única certeza con la que nacemos los seres humanos, cuando el cónyuge muere sin lugar a dudas representará una pérdida garrafal, sin embargo ese periodo de duelo debe darle significado a la pérdida y permitirnos continuar con nuestras vidas, para ello se deben de generar nuevos vínculos sociales.
  4. “Unirse a una asociación que sea explícitamente de un grupo de la misma edad”. Ya sea para organizar una convivencia amena, preparar una tertulia o contribuir a una causa social, tener un grupo de personas de edades similares resultará cómodo y reconfortante, nos permite generar empatía y tener un espacio dónde refugiarnos cuando alguna queja nos ataña. Para esto puede servir un club de día o una agrupación religiosa.
  5. “Adoptar y adaptarse a los roles sociales de forma flexible”. Vivimos en una sociedad capitalista donde el estatus social es otorgado según nuestra vida productiva, aquí tenemos dos cosas que hacer: 1) procurar realizar una actividad con remuneración económica durante el mayor tiempo posible, y 2) romper esa creencia irracional de que las personas valen por cuánto aporten.
  6. “Encontrar un lugar para vivir que sea satisfactorio”. Una vivienda adaptada a las necesidades de las personas mayores es todo un reto. Las construcciones de hoy en día son mayormente pensadas en una familia que recién comienza, tienen escaleras, desniveles, puertas pequeñas, piso resbaladizo, etc. Podemos apoyarnos buscando una residencia o una comunidad para adultos mayores donde estas necesidades arquitectónicas y de convivencia se encuentren resueltas.
  En estas seis metas es importante resaltar que hay dos factores que se repiten continuamente, el primero es la adaptación al cambio y el segundo la flexibilidad para moverme en un entorno distinto. Cumplir estas seis metas no significa que tendremos asegurado el envejecimiento exitoso, pero es un gran paso comenzar a trabajarlas y que podamos visualizarlas dentro de nuestro proyecto de vida.
Fuente: 
Schaie, K., y Willis, S., (2003) Psicología de la edad adulta y la vejez. (5ª edición). Pearson. España. (pp. 85).

martes, 29 de abril de 2014

Poema "La vejez" de Vicente Riva Palacio


El siguiente poema lo encontré mientras navegaba por internet en busca de información para la elaboración de éste blog. Se trata de una obra de Vicente Florencio Carlos Riva Palacio Guerrero (1832-1986) quien fue un político, militar, jurista y escritor mexicano. Espero que lo disfruten.
La Vejez – Vicente Riva Palacio
Mienten los que nos dicen que la vida
Es la copa dorada y engañosa
Que si de dulce néctar se rebosa
Ponzoña de dolor guarda escondida.
Que es en la juventud senda florida
Y en la vejez, pendiente que escabrosa
Va recorriendo el alma congojosa,
Sin fe, sin esperanza y desvalida.
¡Mienten! Si a la virtud sus homenajes
el corazón rindió con sus querellas
no contesta del tiempo a los ultrajes;
que tiene la vejez horas tan bellas
como tiene la tarde sus celajes,
como tiene la noche sus estrellas.
Fuentes:

sábado, 26 de abril de 2014

¿Qué es la soledad en el adulto mayor?

El Dr. José Buz Delgado de la Universidad de Salamanca (España) en su artículo titulado “Envejecimiento y soledad: la importancia de los factores sociales”, establece algunos de los principales preceptos sobre el fenómenos de la soledad, así como su definición y algunos de los resultados que han arrojado las investigaciones clásicas y actuales del tema. Aquí algunas de las conclusiones principales.

  Una definición de soledad debe alcanzar las siguientes dimensiones: relaciones sociales, subjetividad dado que depende de las expectativas y percepciones del individuo (en su contexto y cultura), es una sensación desagradable y por lo tanto motiva a buscar una forma de aliviarla (Buz, 2013).
  En su trabajo el doctor Buz cita el trabajo piones de Weiss (1973) en el que divide la soledad en dos tipos1) soledad emocional, relativo a las relaciones íntimas con personas cercanas; y 2) soledad social, referente a una carencia de una red social  que satisfaga las necesidades del individuo. Ambos tipos de soledad requieren de un tipo de intervención diferente, mientas que la soledad social se puede satisfacer con las integración a un grupo social, las necesidades implícitas en la soledad emocional requieren una intervención clínica especializada (ibídem).
  Otro par de conceptos relevantes para el tema de la soledad en el adulto mayor: 1) la red social, que es el grupo de personas con las que un individuo se mantiene en contacto; y 2)  el apoyo social, que puede ser emocional o instrumental y es la parte funcional de la red social ya que ofrece cariño y afecto desde la parte emocional y ayuda en áreas prácticas de la vida cotidiana cuando se habla del apoyo instrumental.
Fuente: 
Buz, J. (2013) Envejecimiento y soledad: la importancia de los factores sociales. Cubillo, M., y Quintanar, F., y Por una cultura del envejecimiento. (pp. 271-281).  México.

jueves, 24 de abril de 2014

Medicamentos de riesgo para el adulto mayor.


En un reciente artículo de García-Baztán y colaboradores (2014) dedicaron su investigación a conocer el uso de benzodiacepinas en adultos mayores en distintas situaciones: en su hogar, es un hospital de agudos y en una unidad de convalecencia geriátrica. En su estudio encontraron que aquellos adultos mayores a los que era más probable se les recetaran benzodiacepinas eran  aquellos que incurrían en polifarmacia, es decir, que ya tomaban 5 o más medicamentos.
  Pero ¿por qué es de relevancia conocer si a los adultos mayores se les prescriben benzodiacepinas? La respuesta es que estos fármacos están asociados a efectos secundarios muy graves, Charlson, Pomepei, Ales y McKenzie (citado por García-Baztán) desde los años 80´s dieron luz sobre el hecho de que el consumo crónico de dicho fármaco está relacionado con un mayor riesgo de muerte en el adulto mayor.
  Tras el estudio que incluyó a 334 adultos mayores García-Baztán y colaboradores concluyen que es necesario promocionar protocolos de uso racional de fármacos para mejorar los resultados de salud de nuestros ancianos.
Fuente:
García-Baztán, A., Roqueta, C., Martínez-Fernández, M., Colprim, D., Puertas, P., y Miralles, M., (2014) Prescrpción de benzodiacepinas en el anciano en diferentes niveles asistenciales: características y factores relacionados. Revista española de geriatría y gerontología. 49 (1), 24-28.
Recuperado de:

martes, 22 de abril de 2014

¿De qué depende que el envejecimiento sea saludable o no?

A finales de los años noventa J. Luis Conde (1997), de la Universidad de Barcelona, publica un artículo en donde habla de un modelo de intervención psicológica que él y su equipo realizaron y establece algunos lineamientos que comenzaban a dar luz sobre la siguiente cuestión: ¿de qué depende que el proceso de envejecimiento sea saludable o no?
  En un artículo muy completo que abarca teorías del desarrollo y del proceso de envejecimiento, Luis Conde introduce dos términos psicológicos relevantes: «subjetivación» y «vinculación», que me propongo describir a continuación:
  «Subjetivación». Se refiere a una capacidad del individuo que le permitirá elaborar su propio proceso de envejecimiento, permitiéndole evitar características de un proceso patológico como puede evidenciarse en las siguientes actitudes: aislamiento, negación del envejecimiento, vivir en el tedio o el aburrimiento, exacerbadas demandas de atención y enfermedades psico-somáticas.
  La subjetivación como capacidad de un envejecimiento saludablemente elaborado cumple con cuatro elementos: a) aceptación de la vejez, b) elaboración de las pérdidas, c) balance positivo de los logros en el curso vital y d) serenidad en el afrotamiento de la propia muerte.
  «Vinculación». Capacidad para mantener y generar nuevas relaciones interpersonales, cultivando intereses externos a la propia persona y evitando así, en ensimismamiento. Esta vinculación se debe de dar en tres niveles: 1)en el entorno social (p. ej. actualizarse en los aconteceres actuales), 2)con actividades de interés con otras personas (en grupos de la misma edad y también intergeneracionales), y 3)en relación con los demás, generando una red social amplia, ejerciendo la sexualidad de manera adecuada, manteniendo el apoyo familiar (sobre todo una sana abuelidad) y alimentando antiguas y nuevas amistades.
  El artículo de Conde es indispensable para todo aquel que se forma en el área del adulto mayor además de para aquellos que desean emprender un envejecimiento exitoso, espero que estos dos conceptos aquí presentados generen muchas más dudas que respuestas, porque esas cuestiones nos ayudarán a movernos a generar una cultura del envejecimiento.
 Fuente:
Conde, J., (1997) Subjetivación y vinculación en el proceso de envejecimiento. Anuario de psicología. (73), 71-87.
Recuperado de: