jueves, 15 de mayo de 2014

Autocuidados en el adulto mayor

La esperanza de vida ha aumentado en los últimos años registrándose a 73 la edad promedio de las personas, Se atribuye este ciclo de vida en el adulto mayor al avance de la ciencia y la tecnología sumado además a políticas sociales adecuadas  que garanticen una calidad de vida.
Con el propósito de sensibilizar a los profesionales y autoridades, sobre la importancia de promover el autocuidado como una estrategia para el envejecimiento saludable, el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES) presentó el Manual y Rotafolio de autocuidados para Adultos Mayores de Zonas Rurales.
 
El manual elaborado por la Dirección de Personas Adultas Mayores del MIMDES y el Fondo de Población de las Naciones Unidas –UNFPA, está dirigido a profesionales, técnicos y promotores de la Salud, para que ellos a su vez puedan llegar a la población  rural mayor de 60 años y de esta manera promover un envejecimiento activo, productivo y saludable.
 
Este importante material dedicado al adulto mayor peruano, será distribuido a través de los programas sociales en las zonas rurales.
El proceso de envejecimiento y el autocuidado, el alcohol y su relación negativa con la salud, autocuidado de la sexualidad en las personas adultas mayores y el autocuidado nutricional son, entre otros, los módulos que incluye el indicado manual.
A continuación citaré algunos puntos importantes para conocer a fondo este tema:
  ¿Qué es el autocuidado? Se refiere a “todas las medidas y decisiones que adopta un individuo para prevenir, diagnosticar y tratar su enfermedad además del comportamiento personal dedicado a mejorar y mantener la salud (…)”(Martínez, 2004. pp.145). Según esta definición cuando hacemos ejercicio, acudimos a un especialista de la salud o tomamos algún tipo de terapia por nuestra propia voluntad, estamos trabajando en nuestro autocuidado.
  Algunas de las acciones clásicas que el doctor cita en su artículo sobre los hábitos para preservar una vida saludable son tres: 1) hacer ejercicio, 2) alimentarse sanamente, y 3) hacerse responsable de la propia salud (ibídem, pp. 142). Sin embargo, en el artículo se realizan algunas recomendaciones específicas sobre personas de edad avanzada entre los que destacan preservar la autonomía y permitir la participación de la familia durante un proceso patológico. Es importante hacer notar que los conceptos autonomía, autocuidado, autoeficacia (y muchos otros autos…) están entrelazados y provienen de la raíz griega que significa “por uno mismo”, de modo que cualquier medida que atente en contra de respetar la propia decisión del adulto mayor debe ser cuidadosamente estudiada y aplicable únicamente cuando exista una enfermedad diagnóstica por un equipo interdisciplinario que determine el mejor tratamiento para la persona.
  Es importante rescatar que el término de Envejecimiento Exitoso fue acuñado por John Rouse en 1987 y conjuga principalmente los elementos de: funcionalidad, nutrición, proyecto de vida y actividad. Lo que hace notar que para el desarrollo de una vejez exitosa es necesario mantenerse en constante actividad física, promoviendo la realización independiente de las actividades de la vida diaria lo más posible y fomentando una dieta balanceada y flexible.
Fuente:
Ministerio de la mujer y desarrollo social (2011) Autocuidado de la salud para personas adultas mayores de zona rural. Perú.
Martínez, F., (2004) Salud y autocuidado. Asili, N., Vida plena en la vejez. (pp. 141-149)  México.

martes, 13 de mayo de 2014

Manifestación de la demencia senil

Fotografía: demenciasenirl.weebly.com

 El doctor Baldomero Álvarez-Sánchez en un artículo titulado síntomas conductuales y psicológicos en las demencias (SCPD) explica qué son estas manifestaciones de la enfermedad las quedeterminarán la calidad de vida y la necesidad de institucionalizar a la  persona.
  Para sintetizar todo el cúmulo de manifestaciones y síntomas que pueden afectar a una persona con demencia se pueden organizar en tres principales esferas: 1) esfera psicótica (p. ej. alucinaciones e ideas delirantes), 2) esfera anímica (p. ej. apatía y depresión) y 3) esferaconductual (p. ej. agresividad y deambulación).
  Dadas todas las manifestaciones posibles de la demencia es necesario hacer uso de una gama de tratamientos más creativos que únicamente los fármacos. Por ello existe una gran cantidad deintervenciones no farmacológicas y muchas de ellas comienzan a mostrar resultados en las investigaciones actuales.
  Estas intervenciones no farmacológicas deben orientarse de dilucidar los requerimientos individuales y las causas que podrían promover la aparición de los síntomas (Álvarez-Sánchez, 2013).  Por ejemplo, la apatía podría estar provocada por la falta de estímulos interesantes en la persona, si se juzga de apática a una persona a la que la única actividad que se le ofrece es ver televisión existirá un terrible error de juicio. Lo mismo pasa con la agresividad, si una persona comienza a arremeter contra un cuidador a quien percibe que lo obliga a actuar en contra de su voluntad es de esperar que haya una reacción negativa. Citaré una frase que se mencionó en el V Congreso Iberoamericano de Psicogerontología para hablar de una situación similar “estas personas podrán tener demencia pero no son tontas”.
Fuente:
Álvarez-Sánchez, B., (2013) Síntomas conductuales y psicológicos en las demencias (SCPD). Cubillo, M., y Quintanar, F., y Por una cultura del envejecimiento. (pp. 110-121). México.

sábado, 10 de mayo de 2014

Consejos para generar una mejor relación madre - abuela e hija.

Aquí hay 4 consejos para generar una relación más flexible entre madres adultas mayores e hijas:

1. Actúa con mayor sensatez.

Si nos casamos con la idea necia de “yo estoy bien y tú te equivocas” generaremos más riñas en la familia, las tensiones se incrementarán, los rencores añejos se fortalecerán y los momentos placenteros que podamos pasar con esa persona se reducirán.

2. Respeta la autoridad de los demás.

El rol de la crianza es de madre a hija y cuando una persona se vuelve independiente este papel ha terminado pues el trabajo se ha completado, por supuesto que siempre se puede buscar un consejo o palabras de aliento, pero de ningún modo este se convierten estos en una máxima de vida que haya que seguir al pie de la letra. 

3. Reafirma tu autonomía.

Ser una persona autónoma va mucho más allá de necesitar alguna ayuda técnica (por ejemplo un bastón o anteojos), se trata de elegir lo que es mejor para uno mismo y construir nuestros propios caminos, Confírmate a ti misma como una persona autónoma y elige sanar viejas heridas, usar la ayuda necesaria y expresar abiertamente tus emociones.

4. Perdona.

¿Cuándo es el mejor día para perdonar a los demás y a nosotros mismos por situaciones del pasado? ¡Hoy! El presente es el único momento que nos permite reconciliarnos y trascender los conflictos añejados.

jueves, 8 de mayo de 2014

¿Cómo mejorar la relación entre madre, abuela e hija?

Una de las tareas de un buen envejecer es el generar un estilo de vida satisfactorio con los miembros de toda la familia. Particularmente las mujeres mayores se enfrentan a severas dudas sobre cuál es su nuevo papel como madres de hijos e hijas ya muy entrados en la madurez. Las actividades y las actitudes que los adultos mayores deben tomar con sus hijos ahora no se encuentran tan establecidas como cuando eran más jóvenes.

El rol de la madre adulta mayor.

Cuando se adquiere el rol de madre con una hija pequeña es prácticamente universal que la persona actuará como protectora y le ofrecerá todo el cariño a la indefensa criatura, la cargará arropándola junto a su pecho y le ofrecerá alimento. Esta es una forma de actuar incluso instintiva. Pero ¿qué pasa cuando la madre se ha vuelto mayor y la hija es ahora toda una mujer con las responsabilidades y obligaciones propias de su edad?
Los miembros de una familia, desde los más jóvenes hasta los más grandes son independientes en muchos aspectos pero a la vez comparten cierta dependencia, sobre todo en el aspecto afectivo y generando una sólida red de apoyo.
Los miembros de una familia, desde los más jóvenes hasta los más grandes son independientes en muchos aspectos (p. ej. en la forma en que piensan o actúan), pero a la vez comparten cierta dependencia, sobre todo en el aspecto afectivo y generando una sólida red de apoyo. Los adultos mayores y los adultos jóvenes-maduros deben respetar que ambos son personas con un juicio crítico, capacidades de erigir sus propias soluciones y tomar sus propias decisiones, una relación familiar saludable entre diferentes grupos de edad es aquella que respeta la autonomía de cada uno.

Errores de la abuela.

Las abuelas que intentan arrebatar el rol de la madre en la crianza de los nietos estará, por un lado privándose de poder disfrutar de los niños quienes le hubieran podido asignar un rol conciliador en su familia y a la vez, procurándose una relación conflictiva con su hija, a la que con estas actitudes pareciera querer sobrepasar interviniendo en los castigos, recompensas y deberes que deben tener los pequeños, mermando así su autoridad.

¿Quién debe cuidar?

Hay dos motivos principales por la que estos cuidados se procuran; uno es el amor que se tiene por su madre o padre, el segundo es una cuestión de reciprocidad: tú me cuidaste entonces yo te cuido.


Los médicos geriatras establecen que cuando se llega a cierta edad (mayor de 80 años) ya existe cierta fragilidad debida a la edad avanzada. Es entonces cuando las hijas toman un papel más activo en los cuidados de su madre (el hecho de que en general sean más las cuidadoras mujeres que los varones que apoyan en esta área es un fenómeno cultural), hay dos motivos principales por la que estos cuidados se procuran; uno es el amor que se tiene por su madre o padre, el segundo es una cuestión de reciprocidad: tú me cuidaste entonces yo te cuido.
Si se trata, por ejemplo, de una madre muy cariñosa y afectuosa que dejó claro un amor incondicional por su hija, esto favorecerá la actitud de cuidado. Por otro lado, cuando hubo muchos conflictos y desentendidos el asunto es diferente; se comienzan a manejar ciertos rencores que pueden favorecer el maltrato de las personas mayores o la sobrecarga del cuidador. La última etapa del curso de la vida nos ofrece la oportunidad de crecer como personas, perdonar, cerrar duelos que no habían tenido oportunidad de trabajar y aceptar a mi familiar por cómo es y no por lo que esperábamos que fuera.
La última etapa del curso de la vida nos ofrece la oportunidad de crecer como personas, perdonar, cerrar duelos que no habían tenido oportunidad de trabajar y aceptar a mi familiar por cómo es y no por lo que esperábamos que fuera. 
Si vivimos ofreciendo o recibiendo cuidados y deseamos convertir este proceso de la vida en una forma de aprendizaje y no en un suplicio, debemos fomentar una actitud de aceptación por la otra persona. Entender que esperar que cambie de manera espontánea será casi imposible, por lo que quien debe dar el primer paso (y tal vez el segundo y tercero) no es nadie más sino nosotros mismos. Madre mayor e hija, generen en ustedes mismas una actitud de conciliación, este será el primer paso para establecer una comunicación más productiva entre ambas.


martes, 6 de mayo de 2014

Modelos de atención para el adulto mayor


Existen muchos modelos de atención que ofrecen servicios para las personas mayores, algunos de los principales los comentaré a continuación y son extracto de Yanguas (2007):
  • Servicios de ayuda a domicilio. Básicamente son cuidadores que asisten al adulto mayor en su casa, estos pueden ser profesionales de la salud (p. ej. Enfermeras) pero en México existen muchas personas que realizan estas tareas de manera informal.
  • Teleasistencia. Son dispositivos utilizados por las personas que requieren asistencia, en caso de una emergencia pueden usarlos para enviar una señal a una terminal que se comunica con ellos y procede según la necesidad.
  • Ayudas técnicas. Refiriéndose a cualquier tipo de tecnología diseñada para el adulto mayor, por ejemplo aparatos ortopédicos, e implementaciones en la residencia actual del individuo.
  • Centros de día. El centro de día puede considerarse un recurso social, un recurso sanitario (respectivo al área de la salud) o una mezcla de ambos según el enfoque que tengan, por ejemplo, actualmente los CAM pertenecen más bien al aspecto social, pues no atienden personas con demencia.
  Cuando se realiza una orientación psico-gerontológica siempre es necesario tomar en cuenta todos los recursos sociales y sanitarios que existen para trabajar con el adulto mayor. Muchas veces las personas no recurren a este tipo de servicios porque se desconocen, asimismo muchos profesionales dudan en recomendarlos porque no se han creado vínculos adecuados entre familiares-profesionales-instituciones.
Recuperado de: 

jueves, 1 de mayo de 2014

El acompañamiento terapéutico con el Adulto Mayor

Actualmente existen muchas intervenciones enfocadas al trabajo con las personas adultas mayores. Ya son conocidos los efectos positivos que pueden traer los tratamientos no farmacológicos con los medicamentos cuando se combinan adecuadamente por los profesionales de la salud.
  Este artículo busca dar una breve definición de esta intervención no farmacológica que puede realizar el psicólogo pero también algunos otros agentes que ofrezcan cuidados para el adulto mayor: gericultistas, enfermeras, trabajador social, etc.
  El acompañamiento terapéutico con el adulto mayor es una intervención clínica destinada a las personas que transcurren por una situación que les provoca sufrimiento y requieren apoyo para la resolución de conflictos. Actúa directamente contra el aislamiento provocado por las pérdidas en el ambiente donde la persona mayor se encuentre: en su casa, en una institución, en la calle, etc. (Catullo, 2013).
  Busca por medio del acompañamiento reconstruir un vínculo positivo entre el entorno y la persona acompañada, basándose en principio como la flexibilidad pues cada caso se elabora de manera individual. Hablar de un vínculo positivo con el exterior es buscar la autonomía de la persona mayor junto con su independencia y ciudadanía: retornar al adulto mayor al espacio de donde fue excluido por la sociedad o por él mismo (ibídem).
  Las intervenciones que buscan prevenir o tratar el aislamiento y la soledad servirán como prevención para el posible agravamiento que trajeran otras patologías cuando se mezclan con esta tendencia a estar solo. Además, cuando se busca regresar al adulto mayor a los espacios que antes ocupaba se creará una cultura del envejecimiento por medio de la construcción de un espacio para todas las edades.
Fuente:
Catullo, D. (2013) Intervenciones clínicas en la vejez: demandas y necesidades. Cubillo, M., y Quintanar, F., y Por una cultura del envejecimiento. (pp. 91-100). México.

Cómo lograr un envejecimiento óptimo


Schaie y Willis (2003) son los autores del libro de Psicología de la edad adulta y la vejez, un texto básico para todo aquel que se haya introducido al mundo de la gerontología. En su capítulo con el título de la vejez hay un apartado que se refiere al envejecimiento óptimo y aquí presento los principales elementos que lo conforman.
  ¿Cuál es la diferencia de una persona que envejece de manera óptima, activa y saludablemente frente a una que sufre de graves deterioros en esta etapa? Una pregunta muy compleja y cuya respuesta sigue siendo objetivo de investigaciones actuales, sin embargo, aquí algunas recomendaciones:
  • Buscar nuevas estrategias. Durante el proceso de envejecimiento se deben construir soluciones alternativas para equilibrar las pérdidas que implica este proceso.
  • Ahorrar. Tener un plan para la jubilación es esencial porque permitirá tener resueltas (al menos en parte) las necesidades económicas y de salud que se puedan presentar.
  • Cultivar amistades. Mantener el contacto social es imprescindible para un envejecimiento óptimo.
  • Fomentar hábitos saludables. Los hábitos de alimentación, ejercicio físico y estimulación intelectual traerán beneficios importantes para la salud de las personas mayores (y prácticamente a cualquier edad).
  • Estudiar continuamente. Para mantener hábitos de salud adecuados es necesario estar informados de los beneficios que estos otorgan y para ello es indispensable estudiar continuamente.
  • Desarrollar habilidades de solución de conflictos. Por ejemplo que sirvan para manejar el estrés o el enojo, para enfrentar las pérdidas que se presenten durante el curso de la vida y para cambiar a actividades de ocio de bajo impacto físico.
  • Adaptarse y moverse. Es natural que durante el proceso de envejecimiento se pierdan familiares y amigos, lo importante es poder renovar estos círculos. Esto no significa negar el duelo sino convertirlo en un proceso sano.
  • Trabajar un autoconcepto positivo. La forma en que me veo a mí mismo es primordial, no se trata de generar falsas expectativas de mi rendimiento físico o mental sino de aceptar mi realidad y estar conforme y satisfecho con las cosas que no puedo cambiar, luchando por favorecer las que sí se pueden modificar.
Fuente: 
Schaie, K., y Willis, S., (2003) Psicología de la edad adulta y la vejez. (5ª edición). Pearson. España. (pp. 109-111).