Aquí hay 4 consejos para generar una relación más flexible entre madres adultas mayores e hijas:
1. Actúa con mayor sensatez.
Si nos casamos con la idea necia de “yo estoy bien y tú te equivocas” generaremos más riñas en la familia, las tensiones se incrementarán, los rencores añejos se fortalecerán y los momentos placenteros que podamos pasar con esa persona se reducirán.
2. Respeta la autoridad de los demás.
El rol de la crianza es de madre a hija y cuando una persona se vuelve independiente este papel ha terminado pues el trabajo se ha completado, por supuesto que siempre se puede buscar un consejo o palabras de aliento, pero de ningún modo este se convierten estos en una máxima de vida que haya que seguir al pie de la letra.
3. Reafirma tu autonomía.
Ser una persona autónoma va mucho más allá de necesitar alguna ayuda técnica (por ejemplo un bastón o anteojos), se trata de elegir lo que es mejor para uno mismo y construir nuestros propios caminos, Confírmate a ti misma como una persona autónoma y elige sanar viejas heridas, usar la ayuda necesaria y expresar abiertamente tus emociones.
4. Perdona.
¿Cuándo es el mejor día para perdonar a los demás y a nosotros mismos por situaciones del pasado? ¡Hoy! El presente es el único momento que nos permite reconciliarnos y trascender los conflictos añejados.

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